Inteligencia artificialRecomendaciones Sr. Led

Trump cambia el nombre de la IA: ¿ha cambiado también la tecnología?

El 29 de septiembre de 2026, la Casa Blanca publicó la orden ejecutiva EO 14434, titulada «Inaugurating the Era of Super Intelligence». El título suena a estreno de ciencia ficción, pero el contenido es bastante más administrativo de lo que promete. Conviene separar dos cosas: lo que cambia en los documentos oficiales y lo que cambia, de verdad, en los laboratorios.

Un cambio de vocabulario, no de definición

Según el texto publicado por la Casa Blanca (https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/09/inaugurating-the-era-of-super-intelligence/), el poder ejecutivo debe usar «Super Intelligence» y «SI» en lugar de «Artificial Intelligence» y «AI» en correspondencia oficial, comunicaciones públicas, webs, informes y otros documentos no estatutarios, en la medida en que la ley lo permita.

El detalle clave está en la definición. La propia orden establece, de forma inicial, que «Super Intelligence» y «SI» designan las tecnologías y sistemas que ya están incluidos en la definición legal vigente de inteligencia artificial, recogida en 15 U.S.C. § 9401(3). Es decir: no crea una categoría nueva de máquinas, sino que renombra las que ya existen. Además, encarga al asesor presidencial de ciencia y tecnología una propuesta legislativa, en 60 días, para una futura definición federal. Esa pieza sigue pendiente.

Es parecido a cambiar el cartel de una tienda: el rótulo nuevo puede ser más vistoso, pero las estanterías siguen teniendo lo que tenían hasta que alguien reponga género.

Qué es, técnicamente, una superinteligencia

Fuera del lenguaje administrativo, el término tiene su propia historia. Nick Bostrom define superintelligence como un intelecto mucho más capaz que los mejores cerebros humanos en prácticamente todos los campos, incluidas la creatividad científica, la sabiduría general y las habilidades sociales (https://nickbostrom.com/superintelligence). Es una definición conceptual de un sistema hipotético: no afirma que exista hoy.

Por eso conviene no mezclar planos. La «SI» de la orden es una etiqueta administrativa aplicada a tecnologías ya cubiertas por la definición legal de IA. La superinteligencia de Bostrom es una idea sobre un nivel de capacidad que, a día de hoy, no se ha demostrado. Compartir siglas no las convierte en lo mismo.

Un acuerdo voluntario: controles sobre el papel

Ese mismo día se presentó en la Casa Blanca un documento titulado «White House Accord on Super Intelligence: Joint Commitment on Frontier Responsibilities». Según la reproducción de Forbes (https://www.forbes.com/sites/saradorn/2026/09/30/white-house-releases-accord-between-billionaire-ai-execs-heres-what-it-says/), una fuente secundaria, el texto plantea cuatro capas de control: controles internos durante el entrenamiento y el despliegue; un equipo interno que los compruebe; un auditor o evaluador externo independiente; y un comité independiente del consejo de administración.

Conviene leerlo con cautela. Es un compromiso voluntario: no es una ley, ni una certificación, ni una auditoría ya realizada. El propio texto admite que, con el tiempo, podría tener sentido convertir esas medidas en leyes o reglamentos. Trump lo describió como «moralmente vinculante», pero es una descripción política, no una sanción jurídica que el documento identifique. Y el documento propone un mecanismo, pero no aporta resultados de auditorías, así que no permite afirmar que funcione. El texto completo lo difundió Trump en Truth Social y lo reprodujeron medios; lo tratamos como documento voluntario reportado.

Es la diferencia entre el manual de un coche y un coche que ha pasado la ITV: lo primero cuenta lo que debería ocurrir; lo segundo, lo que alguien ha comprobado.

Lo que sí avanza: agentes y hardware

Mientras cambia el vocabulario, la tecnología sigue su propio calendario. El 29 de septiembre OpenAI anunció «Dots» (https://openai.com/index/introducing-dots), que describe como agentes siempre activos, con ordenador y navegador en la nube, capaces de trabajar en segundo plano y conectarse a aplicaciones. La empresa habla de revisión y aprobación de acciones y advierte de que pueden cometer errores. Son capacidades declaradas en un anuncio de producto, no una prueba de superinteligencia: indican que los avances reales se parecen más a sistemas que ejecutan tareas y se conectan a servicios que a una mente omnisciente.

El otro ejemplo viene del espacio. El 1 de octubre, Google informó de que el prototipo de Project Suncatcher se lanzó a órbita en la misión Transporter-18, de que el equipo confirmó el contacto y de que el satélite opera según lo esperado (https://blog.google/innovation-and-ai/models-and-research/google-research/project-suncatcher-prototype/). Google lo presenta como investigación a largo plazo sobre infraestructura de aprendizaje automático en el espacio, no como un centro de datos espacial comercial. Es un experimento de hardware, no una demostración de superinteligencia, pero recuerda que la IA tiene base física: chips, energía, comunicaciones y control térmico.

Antes de celebrar o alarmarse

La conclusión, con precisión: el cambio de nombre no demuestra por sí solo un salto de capacidades. La orden ejecutiva confirma una decisión política y administrativa sobre cómo se llamará la tecnología en los documentos del Gobierno federal; no confirma que los sistemas actuales hayan alcanzado una categoría técnica nueva ni que exista una superinteligencia operativa.

Ante cualquier titular con las siglas «SI», sirven tres preguntas sencillas: qué puede hacer realmente el sistema, con qué pruebas se ha comprobado y bajo qué controles opera. Sin esas respuestas, el nombre nuevo no basta para celebrar ni para alarmarse.

Para ampliar información

Todo esto, un 29 de septiembre, festividad de San Miguel. Entre nuevas siglas, agentes y promesas de superinteligencia, fue un día movido. No sabemos si alguien se encomendó al arcángel, pero para distinguir los avances de los anuncios tampoco vendría mal un poco de ayuda celestial.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles. Puedes consultar nuestra Política de Cookies